viernes, noviembre 14, 2008

UN DIA CUALQUIERA PARA LUIS

Luis prefiere que lo dejen en paz. Quedarse todo el día en cama con sus queridos libros. No tener que soportar el contacto humano con aquellos que caminan por las calles propagando civilización y valores religiosos. Dedicarse a la contemplación de sus ideas, a proyectar su fantasía en letras sobre la blanca superficie de una hoja limpia. Es más, ni siquiera quiere cambiar su cuarto sucio por uno mejor. Siempre ha logrado conformarse con poco. Le gustaría, eso si, ignorar y ser ignorado, pero no puede, porque tiene hambre. Y el hambre no conoce ideas ni deseos; el hambre sólo quiere mantenerse satisfecha. Ni siquiera el ego puede contra su poder. Luis lo sabe. Como no tiene dinero debe salir a buscar el plato de sopa. La vida es sólo eso, piensa mientras viste su pantalón amarillo con bolas rojas –regalo de un amigo payaso- y su camisa café… la búsqueda eterna de un plato de sopa. Sale a la calle. En la acera encuentra al vagabundo de siempre. Hace años que lo encuentra durmiendo en un hoyo de ese estacionamiento sucio y sin autos. Se conocen de vista, pero no se saludan. Quizás sospechan que tienen lo mismo que contarse y en realidad no hay nada agradable que contar. Se dirige al supermercado. Sabe lo que quiere comprar: la sopa de sobre, la que se calienta con agua; la sopa barata y sin molestias. Nada más. El dinero es poco. En casa aguarda un pedazo seco de pan y agua de la llave, también un buen libro. Hace frío, demasiado frío. Luis camina las dos calles, rápido, con la idea fija de comprar y largarse a casa, esconderse bajo las cobijas y comer lentamente su sopa caliente, de sobre, pero más sabrosa que la sopa que le preparaba su esposa, su ex, de mala gana y sin sal… “Toma, vago, no te la mereces, inútil, pero traga y vete a buscar trabajo… mi madre tenía razón”… Cuando ella se largó sin despedirse, tan típico en estas historias, creyó que se le iba el mundo a la mierda. No. Con el tiempo se acostumbró a vivir de nada y a comer la sopa de sobre. Sus libros, la cama, el cuartucho, la ventanita que muestra el techo de los edificios sin fin, la nube gris de metrópolis, el murmullo de las palomas en las noches, el tejado caliente en verano y helado en invierno… la incomodidad cómoda de los olvidados.

En el supermercado ignora los productos colocados en línea como putas ofrecidas al mejor postor. Agarra un sobre de sopa. Para dos no alcanzan las monedas. Mientras le cobra, la cajera lo mira con disgusto. Odia las monedas pequeñas o a los tipos como él. Luis no quiere saberlo, tampoco le importa.

El frío ha aumentado. Buen día para los que trabajan en las oficinas y en cuartos calientes. Se sentirán bien acogidos, aunque sea sólo hoy. Mal día para los que deben buscarse la vida en la calle. Mal día para el vagabundo de siempre, el que Luis conoce desde hace años. El tipo barbudo, cada vez más viejo y lento, con ojos que muestran el cansancio de una vida sin fin…

Cuando llega al edificio descubre que el vagabundo sigue ahí, en su hoyo. Se cobija con mantas rotas y cartones. Como cualquier vagabundo, ni más ni menos trágico. Ese día no saldrá a buscar la comida. No puede. Además ha comenzado a llover. Luis no lo conoce, pero el silencio de las penas deja ver más que las palabras. Se acerca. Sin decir nada le coloca el sobre de sopa en el suelo. El vagabundo la coge. No agradece… ¿Para qué?... no es una acción que deba celebrarse de ninguna forma. Luis tampoco espera nada a cambio… En lo que sube las infinitas escaleras hacia su cuartucho piensa en el pedazo frío de pan y en el agua de caño. La tomará caliente con la firme esperanza de que mañana será un día mejor, no para todos, porque los mismos comemierdas deberán ir a las mismas oficinas, pero por lo menos para él las perspectivas serán diferentes.

12 comentarios:

★Oyuki ★ dijo...

Aveses cuando uno pienza que cuando te levantas va a ser un dia como cualquiera no sabes con las sorpresas con las que salen la vida.

Trovator dijo...

Buen relato.. y una realidad para muchas de las personas alrededor del mundo que viven en un mundo que no promete nada más que una muerte en algún momento, y claro.. hay tantas historias en las calles que a nadie le importa escucharlas. Ahhh pero eso de vivir cada día bajo una perspectiva diferente es otra cosa.

Un saludo!!

LAGARTO dijo...

tas cabron compañero pero interesante dia

Coconita dijo...

ammmmmmmmmmmmmm

pos a levantarse con el pie derecho,a veces funciona

Orland0 dijo...

Ja, fatal tú dia pero tús blos si que me hicieron reir, sobre todo la Doctora Laura Bozzo..

♠♣ яσ¢ισ ¢υℓℓєη ½ ¢яαzу ♣♠ dijo...

hey gracias x pasar a mi blog

yo ando aca y si eso del frio es terrible =S, pero ps a yudar a los demas d ser posible

saludit0s

nos stamos leyend0

MixiFabi dijo...

Ow..

Luis...
lleva la vida de un cuasi vagabundo... lo que mas me hizo pensar del cuento fue la parte done Luis pnsó que cuado se fue su esposa su vida se iba a la mierda pero luego se dio cuenta de q no...

es beno estar solo si la persona q te acompañaba te ahcia daño o solo te hacia sentir miserable

saludos!!

Mauricio Maciel dijo...

Por su parte el mendigo piensa:

"La crisis financiera afecta a toda esa pobre jente con mucho dinero".

Do the Doo dah dijo...

Yah.

aNdAiRa dijo...

Vaya historia.... si que te pone a pensar, en que cada día es una oportunidad de ver las cosas desde un distinto ángulo. Hacer lo que se quiere y no lo que te obligan... la libertad de ser... que bonita es...

Saludos nos estamos leyendo

♥♥ ★★Itzi Citlally★★ ♥♥ dijo...

Luis no cabe duda que eres un buen escritor me encanta todo lo que escribes y un libro tuyo estaria perfecto en mi biblioteca me encanto la historia aunque Luis siempre sea el que sufre y lo pasa todo ; pero eres realmente bueno ;)

Saludos que tengas un buen dia ;)

¤Jû€nðy dijo...

cuando "se va" uno siente morir.. luego se da cuenta q naa perdio xq jamas fue de uno
en fin..
en cuanto a la sopa de sobre.. no seria mas barato q aprendiera a cocinar?
mucho quimico mata xD