sábado, octubre 11, 2008

LA CUENTA

Un día despertó Luis sin saber qué hacer. Realmente nunca sabe qué hacer, pero confía en el destino y se enfrenta a la jodida vida sin miedo. Hoy es diferente. Luis no tiene ganas de nada. Intenta leer un libro y se aburre, carajo, siempre el mismo puto bla bla bla de los escritores, puros frustrados que en algún momento fueron sorprendidos por el destino y terminaron escribiendo para no llorar. Fue a cagar. Nada. Hoy el día prometía ser de mierda. Quiso desayunar. Nada. La bolsita de té que usa desde hace días está mordisqueada por las ratas que de vez en cuando pasan a visitarlo. Puta madre, ni siquiera eso.Luis sabe que tiene que actuar rápido o termina haciendo la estupidez de siempre: llorar.

Sale a la calle. Es primavera. Los pajarillos. Los enamorados hacen todo lo posible para mostrar que están enamorados, pero sólo ellos conocen la verdad, lo insoportable que es la pareja cuando se pone con caprichos, cuando la muy puta se niega a fornicar en la posición más sabrosa, cuando el tipo no cumple con sus promesas, cuando descubren que la belleza del amado en realidad es marca Cuasimodo. Si, puro teatro de primavera, lo típico en esa ciudad enorme de cemento y almas que no saben en dónde se les quedó el cuerpo.El sol brilla. No es que a Luis no le guste el sol, pero prefiere dejarle el gusto a las iguanas. Decide ir al bar de Pepe. En la barra, sentado y con la cabeza gacha, está Pedro el indio, tomándose un Ron. Luis sabe que Pedro el indio, ese hombre enorme y fornido, está loco y que es un tipo raro, del cual se afirma que ha matado unos cuantos para desahogar las frustraciones diarias. No es que a Luis le espante la actitud del indio porque a él también le gustaría matar de vez en vez a uno que otro imbécil, pero es pacífico por naturaleza. Lo que le preocupa es que el indio descargue sus frustraciones sobre la débil persona de Luis, sin embargo, necesita que alguien le invite una cerveza y el único en el bar es el indio, por eso decide retar al destino.
Hace calor. El ventilador colocado sobre la barra apunta sólo a Pepe. Es su ventilador y su bar, que los demás se jodan. La ley de la vida.Luis se le acerca al indio.

- Que tal indio, ¿todo bien?- saluda con voz baja para no asustar las buenas vibras…
- Si, ¿y tú?...
-Yo estoy bien. Dime, indio, ¿me invitas un trago?, tú sabes, a veces se puede, a veces no…

El indio observa los ojitos lastimeros de Luis, largo rato, sin decir nada. Pepe es testigo de la escena, arrullado por el bondadoso viento del ventilador.¡Pepe!, grita el indio espantando a las moscas, sírvele su cerveza al Luis, a mi cuenta. Luis recibe su cerveza, caliente y sin espuma, pero a lo regalado no se le pone objeción.

- Y ahora cierras el hocico y tomas sin joderme el rato, ¿está claro?...
- Si, indio, como quieras.

Toman en silencio. En la calle la vida continúa su show transvestí de primavera. Hace calor. El silencio del bar es cómodo. Por fin, un día sin problemas. A veces la cosas toman su camino solas, sin necesidad de ser empujadas. Luis se siente a gusto. Una cerveza en la mano, caliente y sin espuma, pero cerveza al fin. Pedro el indio a su lado, rumiando sus rencores en silencio. Pepe, extrañamente tranquilo, ignorando el letargo del mediodía. Luis descubre que Séneca tuvo razón al asegurar que nunca se cruza el mismo río, igual cuantas veces se repita la ida y el retorno, porque las aguas no serán jamás las mismas. Pedro el indio se levanta de repente. Luis siente cómo la atmósfera cae, destrozada por la brusquedad del movimiento.

- Pepe, me voy. Ya sabes, en mi cuenta apuntas mis bebidas y la deLuis. Si quiere otra sírvesela y la apuntas nomás.
- Si, Pedro, lo hago como tú quieras, hasta luego.

Pedro el indio sale del bar. Luis pide otra cerveza. Pepe lo mira, serio. Apaga el ventilador. Se agacha a buscar algo debajo de la barra. Saca un bate de béisbol, , gordo, de madera. Cierra la puerta del bar, tranquilo, y cuelga el letrerito con “Salí a comer”.Luis sospecha que algo anda mal. Recuerda las sabias palabras de Séneca y se pregunta quién es aquí el río y quién el agua.

- Don Luis, ¿Trae dinero?- le pregunta Pepe con el bate en la mano, serio y con gotas de sudor en la frente.

Puta madre, ya lo sospechaba Luis, que las cosas estaban saliendo demasiado bien, sí, demasiado bien.

- Te puedo pagar mi cerveza- dice Luis mientras saca unas moneditas de todas la bolsas de su pantalón.

- No Luisito, no hablo de la cerveza sino de todo lo que se tomó el indio ¿Sabes qué? El hijo de puta está desde anoche aquí, tomando sin pausa y decidido a matar al que lo moleste, por eso nadie se metió al bar. Perdí clientes por el indio comemierda ese y no dormí.

- Pero se lo apuntaste en la cuenta- responde Luis, queriendo ser simpático.
- ¿Cuál cuenta huevón? ¿Quieres joderme con la burla? ¡Nadie le fía a ese muerto de hambre! La cuenta se la inventó él mismo. Y ya sabes, Luisito, como tú a veces dices, la vida se mantiene activa por la sana circulación de las circunstancias, o algo así. El indio vino frustrado y me dejó frustrado a mi, ahora te toca a ti.

Bueno, Luis está acostumbrado a este tipo de situaciones. Ahora reconoce la razón por la que lee los libros con tanto gusto, sí, porque las historias se quedan en las hojas, sin joderle la existencia a nadie. Los escritores, todos unos cobardes comemierdas, descubrieron las fórmula para evitar verse envueltos en los caprichos del destino, refugiados en la literatura, oh, anhelada literatura….¡Hey Luis! ¡Despierta! ¿Entendiste cómo va la cosa?

- Está bien, Pepe, cóbrate a tu manera, pero deja que me tome otra cerveza a la cuenta del indio. Pepe le sirve otra cerveza, esta vez fría y espumosa. Salud Luis, le dice, con un vaso lleno. Tomaron juntos. Después comenzó a cobrarse la larga cuenta de Pedro el indio.

14 comentarios:

MixiFabi dijo...

el mundo es muy injusto con luis!!
los buenos y los pasivos siempre son lastmados!!
este mundo es tan torcido!!
q injusto!! pobre luis

Pinche Vieja dijo...

a Luis le urge una limpia

Mauricio Maciel dijo...

Luis:

La próxima te invito yo. Tengo unas armaduras que nos van a venir de pelos!!!

¤Jû€nðy dijo...

rayos! q feo..
xro bueno al menos la segunda cerveza estuvo buena no?
no todo fue malo xD

N e p T u n i a dijo...

buenos astros sr.!

se me hizo de lado un tiempo*

un abrazo!

peregrinacionesfotograficas.blogspot.com

[ NepTunia*ruLes ]

LUIS TORRES dijo...

Interesante Blog...Neptunia...

LUIS TORRES dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

La vida es una mierda con Luis...

Trovator dijo...

Ese Luis! Hay que dejarlo nomás con calma, sino va a ir a abrirse una cuenta con algún fierrito o algo más contundente. Muy interesante la manera de estribir, medio que me agarró esa historia queriendo saber si a Luis lo molían a palos o en una actitud supermanesca lograba salirse con la suya. Gracias por la visita al blog, muy bienvenidos los comentarios

Saludos!!

♥♥ ★★Itzi Citlally★★ ♥♥ dijo...

Jajajaja a Luis siemore le va muyyyyyyy mal en todo y ahora por la dichosa frustacion de otro mendigo viejo no se vale jajaja

Saluditos Luis que beunas historias te avientas :)

LAGARTO dijo...

de repente el mundo , la vida se ensaña con uno usted aguante vara jaja saludos

aNdAiRa dijo...

Orale pues pobre Luis, uqe no le va nada bien y todo por querer beber una cerveza en un día caluroso, pero en fin...
Al menos creo que Luis entendió que a los borrachos agresivos malencarados no hay que pedirles ni la hora...
saludos
Nos estamos leyendo

★Oyuki ★ dijo...

Yo creo que la vida es muy linda pero tal vez somos nosotros que no todavia no le allamos el modo

LUIS TORRES dijo...

como dijo oscar wilde oyuki: la vida es una mierda, pero sin enbargo no quiero morir.